Bienestar Animal

 

La producción de palmípedas grasas está claramente definida por la normativa europea.

La producción de foie gras se rige por la Directiva 98/58/CE relativa a la protección de los animales de granja. Esta Directiva refleja en el marco de la legislación de la UE la adopción por la Unión Europea del Convenio europeo sobre protección de los animales en las explotaciones ganaderas de 1976 (el Convenio).

El 22 de junio de 1999 se aprobaron dos recomendaciones sobre la producción de foie gras y en relación con los patos de Berbería y sus híbridos y con los gansos. Estas recomendaciones reconocen explícitamente la legalidad de esta producción si se cumplen ciertas condiciones.

Los productores de foie gras aplican la legislación europea sobre la protección de los animales en las explotaciones ganaderas

Esta regulación exige que “la libertad de movimiento propia de un animal… no se debe ver obstaculizada de manera que pueda causar sufrimientos o daños innecesarios” y que “ningún animal debe ser alimentado o abrevado de tal manera que que suponga un sufrimiento o daño innecesario”.

Por último, el Comité Permanente del Consejo de Europa adoptó también una recomendación específica en 1999 que autoriza la producción de foie gras actual, pero pide:

  • Realizar investigaciones sobre métodos alternativos al cebo de los animales
  • Que las condiciones de vida respeten las necesidades de los animales a lo largo de su vida

En julio de 2008 España, junto con el resto de países productores de foie gras de la Unión Europea, adoptó la Carta Europea para la producción de palmípedos grasos, que recogen los compromisos del sector en la mejora del bienestar animal. Estos doce principios son:

  • Los animales no deben sufrir hambre prolongada, sino que deben recibir un régimen apropiado en cantidad y calidad
  • Los animales no deben sufrir sed prolongada, sino que deben tener acceso al agua en cantidad suficiente
  • Los animales deben contar con un lugar adecuado para dormir
  • Los animales deben contar con un confort térmico, es decir no deben ser expuestos al frío o al calor excesivos
  • Los animales deben disponer de espacio suficiente para poder desplazarse libremente
  • Los animales deben estar exentos de lesiones físicas
  • Los animales deben estar exentos de enfermedades y el cuidador debe garantizar un buen nivel de higiene y cuidados
  • Los animales no deben sufrir dolores provocados por los cuidados, manipulaciones, una matanza o procedimientos quirúrgicos inadecuados
  • Los animales deben tener la posibilidad de desarrollar un comportamiento social normal y no dañino
  • Los animales deben tener la posibilidad de desarrollar comportamientos normales de su especie
  • Los animales deben ser manipulados con precaución en cualquier situación, y los manipuladores deben permitir el establecimiento de una buena relación hombre-animal
  • Se deben evitar emociones negativas, como el miedo, el peligro, la frustración o la apatía, y se deben favorecer las emociones positivas, como la seguridad o la satisfacción

La formación del personal en materia de bienestar animal es un elemento indispensable en la puesta en práctica de los principios enumerados anteriormente. Avanzar en la mejora del bienestar de los animales es un objetivo común de todo el sector.

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